Cultura Gastronomía

Historia de un chicuco.

Antonio Cabeza y Amalia Cabeza
Escrito por Erdehoy

Historia de un chicuco. La mayoría de ultramarinos y almacenes estaban regentados por montañeses donde el chicuco jugó un papel fundamental.

 

La mayoría de ultramarinos finos o almacenes de frutos coloniales que se abrieron en la ciudad de Cádiz tras la repoblación de la ciudad después de la conquista a los musulmanes en 1264  se encontraban  regentados por montañeses en su mayoría donde la figura del chicuco fue fundamental.

Hubo más de 700 almacenes o ultramarinos de este tipo antes de que nos invadieran las grandes superficies y centros comerciales.

Sin contar con más de 11 o 12 años, tras acuerdo de la familia con el dueño del establecimiento, se mandaba a un niño desde los verdes prados de la cornisa cantábrica hasta la luz de las costas gaditanas.

El chicuco aprendía un oficio. Primero haciendo recados para en poco tiempo ascender a dependiente, luego encargado y finalmente propietario.

Esta cadena se repetía una y otra vez con familiares o empleados pero el chicuco aunque fuese ya propietario lo seguirían llamando de esa forma por más canas que se peinara hasta su jubilación.

En estos establecimientos se fiaba y luego a primeros de mes se cobraba todo lo debido. El trato era muy personal, cercano y familiar ya que los clientes eran de sobra conocidos.

Mis dos abuelos fueron dependientes, encargados y propietarios.

 

En la foto podemos ver a mi abuelo paterno Antonio Cabeza y a mi tía Amalia Cabeza en “El Porvenir”, último establecimiento donde trabajó antes de jubilarse.

Mi abuelo vino del Castaño, pueblo de la serranía de Huelva muy cercano a Fuenteherido, Jabugo y Aracena.

Su primer trabajo fue en el ultramarino “Las Colonias” donde intentaron entrar en la trastienda del establecimiento a punta de pistola sin conseguirlo tras increpar mi abuelo al asaltante y huir del almacén.

Tras dar parte a la policía que estaba situada en la calle Benjumeda, volvía a su trabajo encontrándose de nuevo con el ladrón que le pegó un tiro en el hombro. Pudo salvar el brazo gracias a que lo operaron de urgencia en Sevilla. Muchos huesos de jamón ha cortado ese brazo a la antigua usanza.

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Manuel Chamorro

Mi abuelo materno Manuel Chamorro, originario de la ciudad, comenzó trabajando en un almacén llamado “El Pinar”, de allí adquirió como propietario un local en la calle Pasquín “Pasquín chico” que llamó “Santa Teresita”. Vivía en el mismo edificio en un piso más alto junto a mi abuela, mi tía y mi madre. Se jubiló como encargado en la “Mantequería Miña Terra” establecimiento que sigue abierto hoy día.

 

 

 

Sobre el autor

Erdehoy

Este comunicador sin remedio, nace, vive y se reproduce en Cádiz. Gran cocinero a ritmo de Rock'and'Roll y también aficionado a la mayoría de los deportes como el fútbol, la pesca o el rugby. Siempre tiene una anécdota o una historia que contar acerca de la ciudad donde vive, y en eso está.

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