Cultura

Balneario del Carmen en la Alameda Apodaca

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Escrito por Erdehoy

Balneario del Carmen en la Alameda Apodaca. En 1860 se inaugura el Balneario del Carmen que fue un referente entre las clases pudientes de la ciudad.

El Balneario del Carmen junto con otros balnearios como los del Real y la Palma en la Caleta, los de San Carlos, el Balneario de la Victoria y uno en la zona de Segunda Aguada estuvieron de moda en las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX.

Balneario del Real y la Palma en la Caleta

Balneario del Real y la Palma en la Caleta

Las costumbres y la moralidad de la época no permitían el baño conjunto entre hombre y mujeres. Tampoco se acudía en masa a la playa a bañarse y  la ropa de baño estaba muy alejada de  las modas actuales dejándolo casi todo a la imaginación.

El Balneario del Carmen sería el elegido por las clases más acomodadas mientras que el de la Caleta sería para las más humildes ya que era gratuito aunque en ocasiones  se pagaba un pequeño canon.

El Balneario del Carmen contaba con dos plantas y dos zonas diferenciadas por sexos. Además de los baños de mar, al que se accedía a través de una escalera, se contaba también con baños de cajón y de tina, con duchas de agua dulce, fría y templada. Tenía también un bote de socorro.

Francisco Ghersi, jardinero mayor de la ciudad, encargado de poner en marcha el Parque Genovés, se hizo cargo del mantenimiento de una exposición permanente de plantas, que daba paso al restaurante. Se contaba también con música a cargo del maestro Gerónimo Giménez.

En 1913 se realizaron reformas en el Carmen, especialmente en el restaurante que, era gestionado por los señores Sánchez y Santamaría. El menú del que podían disfrutar los clientes contaba con: mariscos, paella, rosbeef y pescadilla a la gaditana. Tras los postres, licores y habanos.

Era muy común la afluencia de mirones en la Alameda sobre todo a la hora en la que se bañaban las mujeres desapareciendo cuando el turno era para los hombre.

El cambio de las costumbres sociales, la urbanización de la zona de la playa de la Victoria junto con el coste del mantenimiento del balneario hizo que entrara en decadencia abandonándose en las primeras décadas del siglo XX.

Sobre el autor

Erdehoy

Este comunicador sin remedio, nace, vive y se reproduce en Cádiz. Gran cocinero a ritmo de Rock'and'Roll y también aficionado a la mayoría de los deportes como el fútbol, la pesca o el rugby. Siempre tiene una anécdota o una historia que contar acerca de la ciudad donde vive, y en eso está.

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